El programa de tratamiento
Cómo es vivir aquí mientras dura el proceso, y qué queda escrito de cada día.
El tratamiento es residencial: la persona vive en el centro durante el tiempo que dure su programa, con un horario fijo que se cumple todos los días y que está a la vista dentro de la casa.
La jornada se organiza en cuatro cosas que se repiten: las actividades del grupo, el trabajo individual, las tareas de la casa y el tiempo de familia. Cada persona tiene un plan de tratamiento propio que se revisa periódicamente, y todo lo que se hace en el día queda registrado.
Trabajamos con un modelo de ayuda mutua, sostenido por personas que vivieron la adicción y hoy acompañan a quien empieza. El ingreso incluye alimentación conforme a un menú avalado, control de los medicamentos que la persona trae o que se le indican, y visitas familiares en los días y horarios establecidos.
La duración del programa no es igual para todos y no se promete un resultado. Lo que sí se ofrece es un lugar seguro, con reglas escritas, personal identificable y un expediente que se puede consultar.
Lo que queda registrado
Nada de esto es decorativo: la NOM-004-SSA3-2012 obliga a llevar expediente clínico y la cédula de supervisión de CONASAMA pide poder verlo. En este centro se registran, por persona y por día:
- El ingreso, con su consentimiento informado firmado
- El plan de tratamiento y sus revisiones
- Las actividades del día y la asistencia a cada una
- Los alimentos servidos, contra el menú avalado
- Cada ministración de medicamento, con quién la dio
- Las visitas familiares y las llamadas
- Cualquier incidente, con la hora y la persona responsable
- El egreso y el seguimiento posterior
Lo que este centro no promete
No prometemos una tasa de éxito. La recuperación de una adicción no se mide con un porcentaje en una página de internet, y quien te lo ofrezca te está vendiendo algo. Lo que sí ofrecemos es un lugar con reglas escritas, personal identificable y un expediente que se puede revisar.